Pasajes de la historia, Juan Antonio Cebrián

Antaño los clanes se reunían en torno a la hoguera para contar las historias de su tribu, a fin de legarlo a los jóvenes para que no se perdiera nunca, pues en esas historias radicaba la identidad y fuerza del grupo. Pienso que hoy en día esas hogueras ancestrales son libros, televisores, periódicos o radios y nosotros, los juglares de nuestro tiempo, con la misión de mantener viva la llama, para que nadie se olvide jamás de lo fuimos o somos. Solo así seguiremos caminando firmemente hacia el futuro.

Esa es la deuda moral contraída con la sociedad que nos escucha o lee. Es una tarea de alta responsabilidad, por lo que debemos estar sumamente preparados para asumirla en cualquiera de los soportes desde los que trabajemos.

Mi pequeño granito de arena están a punto de conocerlo en papel, tras haber escuchado el calor de la noche. Porque este libro es, sin duda, hijo de la palabra sonora.

Sólo deseo que tanto oyentes como lectores mantengan viva la hoguera de nuestra tribu. Las generaciones posteriores se lo agradecerán.

Eso es, como dijo Poe, mi anhelo del porvenir.





A la memoria de Juan Antonio Cebrián, que desde “Turno de noche” a la “Rosa de los vientos” tantas noches, con su voz y sus historias, me dieron la oportunidad de conocer un poco de lo que fuimos.